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Próximo ya al Finisterre, entre Muros y Cee, nos encontramos con una montaña cuya configuración llama poderosamente la atención. La fisonomía de montes de cimas suavemente recortadas, verdes y frondosas contrasta repentinamente con unos collados formados por grandes formaciones rocosas. En su extremo norte podemos apreciar la desembocadura del río Ézaro que lo hace desde un altura de más de 200 metros y a través de tres escalones de tres, cinco y once metros. Es, o mejor era, una de las cascadas más importante de Galicia, hasta que a alguien se le ocurrió construir una presa y terminó con uno de los espectáculos naturales más grandiosos de nuestra Tierra Gallega.
El monte Pindo está formado por cinco collados rocosos separados por serpenteantes y frondosos valles. Si algún lugar puede considerarse mágico o encantado, este seguro que lo supera. Por todas partes vemos grandes rocas que resulta difícil aceptar que no estén esculpidos por el hombre. Animales, delfines, osos y sobre todo en la cresta de alguna de las paredes que circunda uno de los valles, frailes encapuchados, gnomos.... ¿ Son formaciones naturales?.... Al final y como culminación del collado más alto nos encontramos con " La Moa " impresionante roca de no fácil acceso que está cubierta de petroglifos. Después de recorrer con la mirada baja esta impresionante representación de gráficos rupestres ( alguno de ellos pintado junto con las firmas de unos incultos vándalos), al levantar la mirada la respiración se contiene ante un espectáculo difícil de describir. A 641 metros de altura y una caída casi vertical hasta el mar.... el infinito mar..., con el horizonte por límite.... Leyendas muchas, de todo tipo y color. El Padre Sarmiento a mediados del siglo XVIII visito estos lugares y dijo que en el collado que mira hacia el despeñadero del Ézaro se elevaba un antiguo edificio y que había allí " ruinas de edificios, jardines y calzadas, todo de sillares..." Murguia dice"... aseguran que se hallan por aquellos parajes, abiertas en algunas rocas, inscripciones muy curiosas cuyas letras son desconocidas: no las letras, sino su lectura, es lo difícil, y en ocasiones el mismo sentido, como sucede en la que poseemos, que parece excomunión y alude sin duda a prácticas gentílicas, ó a los habitantes de un castillo que allí debió existir". El Padre Sarmiento habla de un piedra que había en el Pindo y que tenía virtudes fecundadoras. Chivite en su libro Ritos y Creencias Gallegas mencionando también al Padre Sarmiento dice: " A tradición conta que seu valor fertilizante estendíase tamén a fornecer noivo, parto ditoso e leite ás mais. O lugar semeado de penedías enormes e feitío estrano, envaresce pola súa grandeza cósmica. A lenda dí que alí estivo o Paraíso Terreal."
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